Cuando las mujeres nos acercamos a los cincuenta años comenzamos a atravesar el portal que nos conduce a una nueva etapa en nuestra vida… la menopausia…
Palabra cargada en nuestra cultura de un peso que asusta y entristece,
pero que dista mucho de reflejar ese momento de sabiduría y renacimiento
que este nuevo ciclo femenino nos ofrece…
Por ello quiero aquí invitarlas a renombrar este ciclo vital,
esta visita a la Posada de la Abuela,
dándole el significado real que desde lo femenino podemos otorgarle…
Te propongo entonces que gestes tus propias palabras…
las que te acerquen a este umbral desde un lugar más tuyo…
aún con los temores y las dudas…
y encuentres nuevas voces para renombrar este ciclo que se abre dentro tuyo…
Aquí las mías…
Señora del Devenir
Posada de sabiduría
Luna menguante
Renacimiento
Tiempo de rocío
Dones de mi sangre
Puedes enviarme tus palabras a mi mail germanamar@yahoo.com.ar...
Luna adentro... hacia la menopausia...
LA FORMACIÓN DE UN CÍRCULO DE MUJERES SABIAS POR JEAN SHINODA BOLEN
Para transformar un grupo que ya exista en un círculo de mujeres sabias (o para crear uno nuevo) hay que considerar, en primer lugar, a los miembros.
¿Quién formará parte de este círculo?
¿Son sus integrantes mujeres maduras y esplendorosas?
¿Acaso todas y cada una de esas mujeres poseen sabiduría y compasión, sentido del humor, unas ganas locas de reír, temple y personalidad?
¿Se sienten ultrajadas ante la injusticia y la indiferencia?
¿Tienen ganas de hacer algo importante?
¿Sienten acaso que forman parte de una comunidad y tienen fe en la idea de que la vida tiene sentido y que nuestros actos son de gran relevancia?
¿Se preocupan del bienestar de los demás antes que del suyo propio, por los valores que se han perdido, por la supervivencia de un barrio o del planeta entero?
¿Han madurado en los momentos difíciles?
¿Podemos contar con ellas?
¿Poseen el tiempo y la energía suficientes para formar parte del círculo como activistas, personas contemplativas o madres de los clanes?
¿Será el círculo un santuario para ellas?
Las experiencias que se hayan tenido en otros círculos anteriores y la sabiduría que nos da la vida contribuirán a alimentar y mantener el círculo.
Además, también existen otras fuentes bibliográficas sobre el tema de los círculos que recomiendo encarecidamente.
Mi libro, The Millionth Circle, es un ejemplar delgadito, poético e intuitivo.
Es una obra zen en la que se explica el arte de la conservación del círculo.
Un enfoque mental, realizado con el hemisferio derecho, de los circulos sagrados.
Wisdom Circles de Charles Garfield, Cynthia Spring y Sedonia Cahill expone y enumera diez constantes en forma de sólidos principios para fundar círculos de sabiduría y sendas directrices para entrar en ellos.
El libro de Christina Baldwin, Calling the Circle es el que da las pautas más específicas de los tres libros propuestos.
Expone protocolos y preliminares, da una relación de principios e incluye una bibliografía y referencias al margen.
Es muy informativo e ilustra con varios ejemplos el propósito de la obra.
Los libros ayudan a formar y alimentar un círculo.
Son el alimento del pensamiento y brindan ideas para que las contemplemos.
Cuéntaselo a las demás y, juntas, sed visionarias.
Reflexionad sobre lo que queréis hacer y orad para encontrar el camino.
Las plegarias silenciosas centran los círculos de mujeres sabias.
Cada una reza a su manera para alcanzar la sabiduría, el valor, el conocimiento introspectivo o la compasión.
Que el bien más preciado penetre en el círculo y salga renovado de él.
Jean Shinoda Bolen
¨Las Diosas de la Mujer Madura¨
Digitalizado por Omar Daniel Pereira y Germana Martin para Palabra Chamánica.
EL RITO DE LA MENOPAUSIA POR MIRANDA GRAY
La menopausia, como la primera menstruación, es un cambio dramático en su expresión física y percepción mental, y tiene que ser reconocida como tal.
La creciente irregularidad del ciclo menstrual marca su inicio, y el modo en que afecta a las mujeres puede diferir mucho entre un caso y otro; pero lo cierto es que la mujer que ha tomado plena conciencia de las fases que ha atravesado a lo largo de su vida menstrual podrá aceptar con mucha más facilidad los síntomas y el significado de la menopausia que aquella que desconoce su verdadera naturaleza. Para quien conoce plenamente su condición, los ciclos erráticos son los últimos “dones” con los que contará antes que sus ritmos cesen por completo y su percepción y energías cíclicas finalicen. Como si fuese una niña, la mujer posmenopáusica centra todas sus energías creativas en una sola dirección, pero mientras la orientación infantil es externa, la de esta mujer se dirige hacia su propio interior; si las energías de la niña son lineales y las de la mujer menstrual cíclicas, las de la mujer posmenopáusica pueden considerarse un “punto de origen” o “fuente”.
La vida menstrual femenina es una serie de descensos al mundo interior que se producen durante la menstruación y tienen por finalidad renovar las energías creativas y devolverlas al mundo exterior; la mujer menopáusica también desciende hacia su oscuridad interior, pero a veces el flujo de sangre no aparece y ella no consigue regresar renovada a su fase joven; poco a poco esa transformación desaparece por completo y la mujer ya no sale de su fase de introspección. A diferencia de lo que sucede cuando aún experimenta la menstruación, sus energías no se manifiestan en el mundo exterior sino que toman forma en su mundo interior, y su percepción deja de ser cíclica para convertirse en un equilibrio entre los mundos externo e interno.
Desde esta beneficiosa posición de constante conciencia acerca de ambos mundos, la mujer posmenopáusica es por propia naturaleza sacerdotisa, chamana, sanadora y vidente, pues cuenta con la ventaja de poder acceder continuamente a aquella dimensión interior de la vida a la que sólo llegaba una vez al mes durante su faceta de mujer menstrual. Por ello el conocimiento y la claridad interior propios de la anciana eran ampliamente reconocidos en las culturas del pasado, donde se le veneraba como consejera, guía y representante de la tradición, además de cómo vínculo entre el mundo espiritual o ancestral y la comunidad.
En las leyendas del Grial, la anciana Igraine –madre del Rey Arturo- decide retirarse de la corte para refugiarse en el otro mundo y dirigir desde allí el Castillo de las Doncellas; aunque ha dejado de actuar en la corte terrenal, ejerce su influencia sobre ella y la guía desde el más allá, y se le considera poseedora de la tradición femenina y tejedora del destino de su hijo. Al igual que la mujer posmenopáusica, Igraine reside en el mundo interior, desde donde percibe el mundo exterior y establece una relación de mutua influencia con él pero desde otra perspectiva; no se le describe como una mujer débil, deteriorada y frágil, sino como una persona fuerte y poderosa.
Como reina del Castillo de las Doncellas, el símbolo de Igraine refleja la enseñanza que la mujer posmenopáusica tiene que impartir a la joven, y en particular a la niña que ha comenzado a menstruar. En el ritual de la primera menstruación la mujer de edad encarna aquella dimensión interior presente en todas las fases del ciclo menstrual; su percepción no se limita a la fase de sus ciclos menstruales: ella está presente en todas las fases y dentro de cada una de ellas; encarna la totalidad del ciclo. Cuenta con la experiencia de su pasado menstrual y tiene la capacidad de ponerse en contacto con el futuro, así que en sus enseñanzas puede hacer referencia tanto a la muerte como a la naturaleza cíclica de la vida. Ella es la fase del ciclo y la sangre de la menstruación, pues retiene sus propias energías menstruales así como su sangre; de hecho, en Blancanieves y la Bella durmiente quien da inicio a la menstruación es una anciana, ya que en estas historias ella encarna la primera sangre que se derrama.
La mujer posmenopáusica tiene la capacidad de ofrecer a sus hijos su conocimiento y experiencia acerca del mundo interior, la divina fuente creativa y la espiral del linaje; también ama y cuida, pero esta vez superando el rol de mujer que nutre y alimenta: en esta etapa tiene la misión de iniciar a otras mujeres a la conciencia espiritual. Incluso en la sociedad moderna, tan materialista, esta dimensión espiritual interior se refleja en la gran cantidad de ancianas que forman congregaciones espirituales y religiosas. La mujer posmenopáusica es una activa guía espiritual e iniciadora, y en consecuencia todas las mujeres premenopáusicas son sus hijas y las posmenopáusicas sus hermanas.
El ritual de transición de la menopausia marca la aceptación de que la antigua percepción cíclica de la mujer ha muerto, el despertar al mundo interior femenino, y el último descenso hacia la oscuridad que hará posible que la mujer se transforme en la reina del submundo, la guía de las almas y la madre oscura. Tal y como sucede con el ritual de la primera menstruación, quien pasa por él necesita sentir después que su percepción y su vida han cambiado, así que cada mujer debería contar con un ritual diseñado exclusivamente para ella, pero siempre incluyendo las siguientes pautas:
- La aceptación del pasado y la pena ante su desaparición.
- El descenso final hacia la oscuridad, y la muerte de la vieja percepción.
- El despertar a la oscuridad como reina del submundo o madre oscura.
Miranda Gray
"Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual"
La imagen es de Gioa Albano
www.albanogioia.com
La imagen es de Gioa Albano
www.albanogioia.com
LA DIOSA TRIPARTITA Y SU MENOPAUSIA SABIA POR AÍDA SUÁREZ
«Es mujer, es carne, es sexo, es sentido, es semilla.»
Para un patriarcado orientado sobre todo hacia la juventud, convertirse en mujer mayor es convertirse en alguien invisible, en una no-entidad. Pero desde una visión arquétipa esta tercera etapa es una época de plenitud e integración personal, en la cual nuestros actos devengan la expresión de nuestra identidad más profunda.
Al final de la década de los treinta o al inicio de los cuarenta la mujer puede empezar a sentir un persistente sentido de pérdida, generado por esa valoración patriarcal de la juventud y la menopausia llega sobre los cincuenta, cinco años más, cinco años menos; digamos entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco. Generalmente es la mujer quien decide que ha pasado la menopausia y se ha transformado…pero llegadas a esta edad las mujeres no tienen una idea clara de la persona en quien van a convertirse, no conocen o no comprende que se encuentran en el umbral de una etapa de sus vidas en la cual desarrollan su personalidad como jamás lo habían hecho antes.
Pero… ¿como puede la mujer estar preparada para recibir los cambios de su cuerpo, cuando tenemos por ejemplo, una píldora anticonceptiva que te inhibe por completo la menstruación o tratamientos de substitución hormonal que pueden provocarte la menstruación?
En mi opinión estas dos cosas, entre otras muchas, complican mucho más de lo que ayudan.
Es verdad que entre los síntomas de la menopausia se da un cierto malestar físico y psicológico; y la reacción de los demás, especialmente de los hombres, hace de la menopausia un acontecimiento fisiológicamente confuso que la mayoría de las mujeres no celebra. También he observado que muchas veces este cambio, esta época puede ser de intenso tumulto emocional en el que la mujer se ve enfrentando a los sueños perdidos, a las decepciones y los rechazos que han ido llegando al vivir una vida plena. Y coincide, también, con otros cambios: cambio de rumbo profesional o jubilación anticipada, la salida de los hijos de casa, etc.; Con el inicio de la menopausia, cada acontecimiento puede provocar cambios profundos tanto en la mente como en el cuerpo.
Los cambios hormonales y los síntomas de la menopausia a menudo hacen que entendamos el entrar en la tercera etapa de manera fisiológica (si bien el cese de la menstruación no implica convertirse en una mujer sabia, ni tampoco llevar el tipo de vida de una mujer que está viviendo su tercera etapa).
«Las mujeres no tienen sofocos; tienen oleadas de poder.»
La menopausia como la menarca (el inicio de la menstruación) son dos rituales importantes en la vida de una mujer, marcan las transiciones principales de este importante ciclo (los misterios de la sangre), que vinculan a las mujeres, la luna y la divinidad femenina.
«Conscientes una de otras.»
Cuando me refiero a la menopausia como la tercera etapa, estoy considerando las tres etapas de la vida de la mujer, su triplicidad.La Diosa Tripartida.
La niña que empezaba a sangrar y se convierte en doncella = luna creciente = primera fase.
La mujer que se queda embarazada por primera vez, gestar vida = segunda fase (si bien no es necesario convertirse en madre biológica para entrar en esta fase o para gestar), se dice que durante el embarazo y la lactancia la mujer retiene su sangre en el cuerpo para hacer un niño. En la segunda fase las mujeres que toman compromisos y, al asumirlos, maduran, están gestando vida, esta etapa es la de la entrega y el esfuerzo activo, del compromiso (con una persona, profesión, causa, talento, etc.).
Por ultimo la menopausia = cese de el sangrado menstrual = luna menguante, la mujer retiente su sangre en el cuerpo esta vez para Gestar Sabiduría.
Doncella, Madre, y Anciana, las tres etapas de la diosa tripartida, los estadios de la vida de una mujer con indiferencia de que haya o no dado a luz.
«Doncella * Madre (o matrona) * Anciana»
«Mujer Joven * Mujer Madura * Mujer Sabia»
« ¿Qué pasaría si cada vez que una mujer tuviera un sofoco, sintiera realmente una ola de energía (de cómo si sus arquetipos de sabiduría y autoridad interior fueran activados?»
Texto desarrollado y adaptado por Aída Suárez
Imágenes de Gloria Lizano López
http://glorializanolopez.blogspot.com/
¡Muchas gracias!
Referencias literarias:
* El viaje heroico de la Mujer, Maureen Murdock
* Las Brujas no se quejan, Jean Shinoda Bolen
*Las Diosas de la Mujer Madura, Jean Shinoda Bolen
LA MENOPAUSIA... JEAN SHINODA BOLEN
A diferencia de cuando se cumplen los cincuenta, pasar la menopausia es un episodio muy privado. Para la mayoría de las mujeres, la menopausia llega sobre los cincuenta, cinco años más, cinco años menos; digamos entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco años. Generalmente es la mujer quien decide que ha pasado la menopausia y le ha llegado el momento de cambiar de bando cuando lleva sin menstruar durante un año. No obstante, la mayoría de las mujeres experimentan ciertas irregularidades que dificultan el poder ser exactos. Hay períodos regulares en que la menstruación cesa, para volver a iniciarse luego, y suelen observarse con frecuencia pérdidas durante cortos períodos. Para complicar todavía más el asunto, los tratamientos terapéuticos de sustitución hormonal pueden provocar la menstruación, mientras que la extirpación del útero o la quimioterapia hacen cesar la menstruación de manera artificial. Ciertas mujeres perimenopáusicas lamentarán el fin de sus años fértiles, pero habrá otras que se sentirán liberadas. Algunas quizá se preocupen por la posibilidad de quedar embarazadas durante la menopausia, otras, en cambio, desearían que así fuera. Es verdad que entre los síntomas se da un cierto malestar físico y psicológico; y la reacción de los demás, especialmente la de los hombres, hace de la menopausia un acontecimiento fisiológicamente confuso que la mayoría de las mujeres no celebran.
Sin embargo, el panorama no es así necesariamente. Han existido, y todavía existen, culturas que muestran su respeto hacia las mujeres mayores o sabias, cuya menopausia se convierte en el momento que marca la transición hacia una condición nueva y honorable. Esto es lo que sucede cuando se considera que las mujeres se reflejan positivamente en la naturaleza y viceversa. Como ocurre en muchas de las tradiciones tribales de los indígenas americanos, la monarquía (el inicio de la menstruación) y la menopausia marcan las transiciones principales de este importante ciclo (los misterios de la sangre) que vincula a las mujeres, la luna y la divina feminidad.
Sea en su aspecto de cuarto creciente o cuando se muestra llena y esplendorosa, sabemos que observamos sólo una faceta de la esférica luna. Del mismo modo, los antiguos veían a la diosa como una, aun siendo tripartita dadas sus tres facetas de doncella, madre y anciana. Observaban los ciclos de la luna, de las estaciones y de la fertilidad de la tierra, y también los ciclos de los cuerpos de las mujeres, que compartían sus mismas características.
En la antigüedad y en las tradiciones indígenas, cuando una niña empezaba a sangrar, se convertía en una mujer que iniciaba la etapa de doncella, el equivalente metafórico a la luna creciente. Un ritual marcaba su nueva condición. Después del comienzo de la menstruación, sus períodos menstruales entraban en sincronía con el de otras mujeres (como ocurre con las mujeres que comparten dormitorio o piso de estudiantes) y con la luna. De esta manera, la joven sangraría una vez al mes durante su menstruación o “período lunar” hasta que quedara embarazada. Su primer embarazo era una iniciación a la segunda etapa de la vida, correspondiente a la luna llena y la segunda faceta de la diosa tripartita. Cuando quedaba embarazada, se decía que retenía la sangre en el cuerpo para hacer un niño. Sólo después de dar a luz, y finalizada la lactancia, empezaba a menstruar de nuevo. El proceso se repetía hasta que la mujer volvía a quedarse embarazada o hasta que entraba en la menopausia. El cesamiento de la menstruación marcaba luego otro cambio fundamental. De nuevo se decía que la mujer retenía sangre en su cuerpo; sólo que entonces no era para gestar a un niño, sino para gestar sabiduría. La menopausia marcaba el paso a la luna menguante, y era la iniciación a la etapa de la mujer sabia o anciana.
En muchas tradiciones indígenas americanas, cuando la mujer dejaba de menstruar, podía ser elegida para convertirse en madre del clan o incorporarse a la tienda de las abuelas. La sabiduría adquirida era un valor positivo, y el interés de la anciana se extendía ahora más allá de su familia para abarcar a todos los niños y al bienestar de la tribu. En esta clase de sociedades la mujer postmenopáusica ostentaba claramente un lugar y una posición honorables.
Jean Shinoda Bolen
"Las diosas de la mujer madura"
(Introducción)
PALABRAS DE LA MUJER SABIA POR SUSUN WEED
“Abre tus manos; suelta tus expectativas. Toma mi mano. Permíteme despertar las memorias de las antiguas mujeres sabias, las gozosas, las tranquilas, fuertes e invisibles, cuyos senderos podrás encontrar y caminar, cuyas canciones podrás escuchar y cantar. Viaja conmigo hacia el Cambio, canta conmigo las melodías olvidadas, transita este sendero antiguo, ven, ven...”
“Dulce Hija, la mujer sabia LOGRA la plenitud, no le sucede... A través del umbral de la plenitud, la mujer sabia se adentra a su gloria final: su coronación como Mujer Sabia. Hija, Hermana, escucha bien: el tiempo y el lugar en el cual habitas busca negarte tu máxima coronación. En su lugar, intentan seducirte con los disfraces de la doncella, o los aparejos de las madres, diciéndote que entrar a tu madurez profunda, hacia tu mujer sabia, no vale la pena, no es deseable - debes mantenerte joven. El sistema intenta infundirte miedo para alejarte de este cambio tan poderoso, para convencerte que es un estado de carencia, pérdida: de todo. Camina conmigo y aprende la verdadera naturaleza de tu metamorfosis a la mujer Sabia y completa.
Pregunte: “Como será el viaje?”
“Ni siquiera yo te puedo decir eso, hija. El viaje de cada mujer a través de la plenitud es único. Cada viaje tiene lo impredecible, lo desconocido...”
“Será un cambio físico hasta tus huesos, hija, la que vas a experimentar...Deberás abrirte hasta la médula para esta transformación. Ninguna célula permanecerá sin ser tocada. Te abrirás mas allá de lo soñado, más allá de parir o hacer el amor... ¿Que puedes hacer, mas que danzar al son de esa melodía añorante de la vida?”
“Contar los días de nada te servirá, hija, para atravesar este cambio. Estás en camino a la transformación, no esperes lo predecible. No te alarmes cuando te descubres de maneras totalmente distintas. Estas cambiando, preparándote para un nuevo nacimiento, preparándote para ser iniciada a la tercera etapa de tu vida de mujer. Tu sangre sabia y tus hormonas sabias están cambiando su rumbo. Pueden rebalsar, inundar las rutas conocidas, redibujando sus contornos. ¿Estás preparada para el viaje?”
“Los ciclos de la fertilidad te llaman menos, hija... las llamadas urgentes de tus óvalos pidiendo fertilización son cada vez más suaves. ¿Notas la diferencia en tu deseo? Te estás convirtiendo en algo mucho mayor que la mujer que eras, la mujer movida por la pasión sexual, por la luna llena y sus óvulos maduros. Puedes pensar que tus deseos sexuales desvanecen, que te abandonan. Pero, observa con paciencia, querida, porque si mantienes tu sangre dentro de tu propia caldera, nutrirás tu kundalini, tu poder-serpiente, y te encontrarás, más adelante, con tu pasión sexual desbordando hacia toda vida!
Pero eso es para más adelante, por ahora deja que tu atención esté hacia adentro, cada vez más adentro, hacia tu unidad, entereza. No te preocupes si tu deseo no es gatillado hacia fuera, o no se prende en el contacto con otros. Esto regresará con el tiempo, transformado y adecuado .
Las enseñanzas de los misterios femeninos de la Plenitud te invitan a darte tiempo para ti misma, ya que al menstruar menos y menos, se moverán energías muy fuertes en tí y necesitarás tiempo para adaptarte a estas nuevas energías...”
Susun Weed
LAS TRECE CUALIDADES DE LA BRUJA por Jean Shinoda Bolen
Las cualidades de la bruja son los rasgos distintivos a través de los que una anciana se distingue (como mujer o como arquetipo).
Las ancianas no se quejan
Las ancianas son atrevidas
Las ancianas tienen mano para las plantas
Las ancianas confían en los presentimientos
Las ancianas meditan a su manera
Las ancianas defienden con fiereza lo que más les importa
Las ancianas deciden su camino con el corazón
Las ancianas dicen la verdad con compasión
Las ancianas escuchan su cuerpo
Las ancianas improvisan
Las ancianas no imploran
Las ancianas se ríen juntas
Las ancianas saborean lo positivo de la vida
Jean Shinoda Bolen de su libro "Las brujas no se quejan"
LAS BRUJAS NO SE QUEJAN (fragmento) por Jean Shinoda Bolen
Convertirse en anciana tiene que ver con el desarrollo interior, y no con la apariencia externa. Una anciana es una mujer que posee sabiduría, compasión, humor, valentía y vitalidad. Es consciente de ser verdaderamente ella misma, sabe expresar lo que sabe y lo que siente, y emprender una acción determinada cuando es necesario. No aparta los ojos de la realidad, ni permite que se le nuble la mente. Puede ver los defectos y las imperfecciones en ella misma y en los demás, pero la luz con la que los ve no es severa ni enjuiciadora. Ha aprendido a confiar en sí misma hasta saber lo que ya sabe.
Las cualidades de la anciana no se adquieren de la noche a la mañana. Una persona no se convierte en una anciana hecha y derecha automáticamente después de la menopausia, así como tampoco por el mero hecho de volverse vieja una se vuelve más sabia. Sin embargo, hay unas décadas tras la menopausia en las cuales podemos crecer psicológica y espiritualmente.
"Las brujas no se quejan" es una identificación fundamental. Es una "norma" básica que describe la conducta impropia de una anciana. Quejarse es una actitud que bloquea el desarrollo espiritual y psicológico. Lamentarse impide la comunicación genuina y arranca por la fuerza lo que luego ya no puede otorgarse con libertad. Sorprenderse a una misma quejándose es un momento de "¡aja!", esta percepción puede significar el
comienzo de la sabiduría para una quejosa con la capacidad de observarse a sí misma y el deseo de cambiar.
Mientras que un espejo normal y corriente refleja la apariencia superficial, las palabras descriptivas pueden ser espejos en los cuales veamos reflejadas unas cualidades intangibles que tienen que ver con el alma. Cada uno de los trece capítulos que siguen a continuación se centra en estas cualidades, sobre todo en aquellas que son características de las mujeres experimentadas y sabias. Al cultivar estas cualidades, el tercer estadio de la vida deviene una época de culminación para la belleza interior y la sabiduría.
Es la perspectiva lo que convierte los mejores años de esta etapa de la vida en una época especialmente fecunda para disfrutar de quienes somos, de lo que tenemos y de lo que hacemos. Es una época en que la sabiduría nos insta a que empleemos bien nuestro tiempo y nuestra energía y vitalidad. Es una oportunidad para disfrutar de un mayor número de posibilidades, para experimentar distintos roles y para desarrollar talentos e intereses. Puede ser una época para jugar y expresar los sentimientos, o una época de creatividad o sensualidad, o una época para la meditación o la terapia, o una época para la familia o, al contrario, una época para dejar nuestra huella en el mundo.
Las brujas poseen la capacidad de alterar las cosas. Lo que digamos y hagamos podrá cambiar un modelo familiar disfuncional.
Con nuestro consejo podemos animar y facilitar que otras personas crezcan y florezcan. Podemos ser una influencia curativa determinante. Incluso podemos crear un efecto ola a lo largo de las generaciones venideras o en las instituciones y comunidades. Con visión e intención, y dada su presencia numerosa e influyente, las brujas, todas juntas, pueden cambiar el mundo.
A pesar de que concebí este texto pensando en las mujeres que están viviendo los mejores años de la postmenopausia, si esta lectura te aporta algo a pesar de no encontrarte todavía en este momento de la vida, ¡tanto mejor! ¡Ojo al dato, preancianas!
Asimismo, aunque los hombres sufren el impedimento de la socialización y la fisiología, algunos son excepcionales y pueden llegar a poseer las cualidades de la anciana.
La mujer que lee las trece cualidades y le divierte advertir que se identifica con ellas, con la idea de ser o convertirse en una anciana, y lo ve bajo un prisma positivo, es una mujer sabia. La mujer que ve en alguna o en varias de estas cualidades lo que desea desarrollar en sí misma y encuentra la fuerza para realizarlo en estas palabras, es una mujer que evoluciona.
La vida entera es el material con el que todas tenemos que trabajar. Hasta que este período no haya concluido, todas seguimos estando "en el proceso", involucradas en una historia inacabada. Lo que hacemos con la vida es nuestra opera magna o gran obra de creatividad personal. Si adoptamos el punto de vista de una anciana, nos veremos a nosotras mismas y veremos a los demás desde el ámbito del alma en lugar de desde el ego. Envejecer bien es un objetivo que vale la pena desear.
Jean Shinoda Bolen, de su libro "Las brujas no se quejan"
LA POSADA DE LA ABUELA... una mirada diferente sobre la menopausia
Les hablo como Mujer Búfalo del Norte, hermana mayor. Soy Mujer Tierra, enraizada profundamente en este suelo; soy Mujer Espíritu, portadora del Gran Misterio. Hoy vengo a hablarles de la Posada de la Abuela a aquéllas que ya estén allí y a todas las que conocen su función. Mujeres, despierten y vean, pues se aproximan a esta posada. Hombres, despierten y escuchen, pues éstas son sus mayores, guardianas de la Ley Altísima.
La Posada de la Abuela es la etapa de las mujeres de cabello blanco (sabiduría) que ya han sobrepasado el tiempo de dar el poder de su sangre y ahora la retienen como energía para sostener la Ley.
Cuando elegimos rodearnos de un cuerpo terrenal, también aceptamos su responsabilidad, un don para ser compartido. Al elegir un cuerpo femenino, aceptamos la posibilidad de nutrir y renovar todas las cosas.
Nuestra herramienta es la ley única del Creador/a: "Estarás en buenas relaciones con todas las cosas y con todos los seres en la gran rueda de la vida".
La Ley de las Buenas Relaciones, don del Creador/a a las mujeres, es un conocimiento innato que abarca todos los aspectos de las relaciones. Despierta, se desarrolla y profundiza en contacto con quienes, en nuestra sociedad, la modelan. Nuestro deber es compartir las comprensiones profundas con nuestros hermanos y familias, de modo que la armonía y la paz reinen entre nosotros.
Cuando nuestras mayores atraviesan el umbral de la Posada de las Abuelas se convierten en cuidadoras de la Ley. Su atención ya no se consume en la creación de sus propias familias. En este sentido, no tienen hijos y, según nuestras costumbres, quienes no son padre o madre de ningún hijo en particular, son padre y madre de todo hijo.
Su atención se vuelve hacia los hijos de Todas Nuestras Relaciones: sus propias criaturas, las de sus amistades, clan o etnia, y las criaturas de todas las ruedas de la vida: Bípedos, Cuadrúpedos, Alados, con Aletas, los Que Crecen Verdes, y demás. Nuestra relación con el gran círculo de la vida recae en sus manos. Ellas deben ejercer su responsabilidad modelando, enseñando y compartiendo la vivencia de dicha ley en la vida de todos los días,
de modo que todos alcancen el equilibrio.
En términos prácticos, para las mujeres esto significa lo siguiente: al cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por presión cultural y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.
La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las substancias más nutrientes y bio-energetizantes de la Tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran su sangre.
Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirle y renovarla. Se acompañaban con esta canción:
Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones
y abro mi matriz a la Luz.
Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones
y abro mi matriz a la Luz.
Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la Luz.
Vicki Noble, en el "El tambor del Chamán", recuerda que ésta fue la primera sangre ofrecida en el altar, como ofrenda bendecida. Luego, cuando se dejó de honrar a las mujeres y se ignoró el poder de sus sangre dadora de vida, se recurrió a los sacrificios animales y humanos para salpicar sangre sobre el altar.
Esta es la sangre que retienes en ti cuando ya no sangras en los ciclos lunares; has dejado atrás tu tiempo lunar. Abuelas: quizás no sean conscientes de la profunda responsabilidad que ahora asumen; de saberlo, hubieran tenido la oportunidad consciente de aprender y profundizar en vosotras mismas y en la buena relación durante sus vidas, de modo de salvar a su pueblo, de modo de brindarse bien es estos años. Mujeres jóvenes que ahora leen esto, vosotras podéis ser conscientes y elegir aprender y crecer de este modo, para estar listas cuando os toque entrar a la Posada de laAbuela.
Muchas tribus y etnias recuerdan la primacía de la Ley de Buenas Relaciones y en ellas los consejos de Abuelas gozan de la más alta autoridad. Si un jefe de paz no guiaba a su pueblo por la tierra de modo que gente y animales tuvieran buena comida, agua clara y valles acogedores en tiempos de vientos fríos, las Abuelas solicitaban a otro que condujera; señalaban a alguien que contara con mejores posibilidades de llevar a cabo la tarea de nutrir y renovar la vida del pueblo. Si un jefe de guerra creaba tanta animosidad entre las tribus vecinas y la frecuencia de los ataques interrumpía el bienestar del pueblo, le pedían encontrar usos productivos, y no destructivos, para su energía. Tal era su poder: se hacían cargo seriamente de nutrir y renovar al pueblo y actuaban en concordancia.
Hoy en día, las Mujeres Búfalo nos piden que asumamos el papel que quedó vacante. Cuando observo el mundo que nos rodea, veo que todos y cada uno de los problemas que enfrentamos como Bípedos son problemas de relación, sea con los árboles de las selvas tropicales, con otros pueblos, dentro de nuestros sistemas familiares disfuncionales o en la alienación de unos con otros y con la naturaleza. Despierta el deseo de relacionarnos con nosotras mismas como cocreadoras con Todo Lo Que Existe. Sobre estos temas se nos pide explayarnos y encarar acciones espirituales.
La Posada de la Abuela abarca todas las mujeres post-menopáusicas. Dentro de ellas se forman grupos pequeños en torno a funciones específicas. Para algunas, el cuidado de un cesto sagrado; para otras, cierta clase de curación; y para otras el mantenimiento de la senda de la belleza (arte) entre la gente.
Una artesana en canasta puede pertenecer a la vez al grupo de cestería y al grupo que Guarda objetos sagrados (esto último por linaje familiar). Una mujer puede pertenecer tanto a una sociedad de Danzas del Sol como a una sociedad de herboristeras.
Al comenzar a reunirse con otras, el primer grupo es pequeño y heterogéneo y se hace necesario descubrir intereses comunes, capacidades individuales y metas. Parte del tiempo juntas puede emplearse en aprendizaje y comprensión, en reuniones para compartir capacidades para meditar y escuchar las Grandes Voces Internas, para caminar sobre la Tierra o para fortalecer y tonificar el cuerpo.
Con frecuencia se me pregunta por quienes han experimentado amenorrea, menopausia temprana 0 histerotomías. Aunque no creo poseer respuestas exactas, mi propia experiencia me da algunas pautas. Lo Primero que les digo es que el ritmo actividad/receptividad, acción terrena/ Gran Misterio, que es el ciclo natural en sincronía con la Abuela luna, todavía resuena en las aguas de sus cuerpos, aunque no vaya acompañado de sangre externa. Profundizan la vivencia de los ciclos lunares dentro de vosotras, ya que resulta de suma importancia para cada una y para Todas Sus Relaciones, a fin de atravesar el velo durante la sangre, ir hacia el Gran Misterio y traer visión para el pueblo. Por otra parte, muchas de nosotras, sin experimentarnos todavía ancianas, somos llamadas a la Posada de la Abuela. Hay una necesidad urgente de despertar esta función entre las mujeres, debida al derrumbe de las culturas aborígenes y al abandono de las costumbre femeninas.
Muy pocas se sientan en las Posadas y perpetúan la nutrición y renovación de sus pueblos, por lo que algunas más jóvenes somos llamadas a la Posada por medios muy diferentes. Aceptémoslo como un honor.
Finalmente, me referiré el rito de pasaje de la Posada de la Abuela. Aquellas que estén cerca de una mujer que cruza el umbral, deben honrarla y manifestarle apoyo en este tiempo de responsabilidad grande. Una meditación guiada puede ayudarla a conectarse con su propia fuente de fuerza y sabiduría. Quienes la conocen, saben qué aspectos son su fuerte. También debe recordársele su responsabilidad en la nutrición y renovación de
Todas Sus Relaciones y la Ley de Buenas Relaciones del Creador/a.
Sé que mediante su propia experiencia, cada una profundizará su sabiduría mucho más allá de lo que pueda decirles. Recordar: la Madre Tierra, la Abuela Luna y el Padre Espíritu viven dentro de cada una de vosotras. Sumergiros profundamente en vuestra verdadera naturaleza y extraer de allí la belleza.
Brooke Medecine Eagle
(Águila Medicinal), aborigen de América del Norte, creció en una reserva de Montana.
Es Cuidadora de la Tierra, visionaria, escritora, artista, docente y curadora.
La Posada de la Abuela es la etapa de las mujeres de cabello blanco (sabiduría) que ya han sobrepasado el tiempo de dar el poder de su sangre y ahora la retienen como energía para sostener la Ley.
Cuando elegimos rodearnos de un cuerpo terrenal, también aceptamos su responsabilidad, un don para ser compartido. Al elegir un cuerpo femenino, aceptamos la posibilidad de nutrir y renovar todas las cosas.
Nuestra herramienta es la ley única del Creador/a: "Estarás en buenas relaciones con todas las cosas y con todos los seres en la gran rueda de la vida".
La Ley de las Buenas Relaciones, don del Creador/a a las mujeres, es un conocimiento innato que abarca todos los aspectos de las relaciones. Despierta, se desarrolla y profundiza en contacto con quienes, en nuestra sociedad, la modelan. Nuestro deber es compartir las comprensiones profundas con nuestros hermanos y familias, de modo que la armonía y la paz reinen entre nosotros.
Cuando nuestras mayores atraviesan el umbral de la Posada de las Abuelas se convierten en cuidadoras de la Ley. Su atención ya no se consume en la creación de sus propias familias. En este sentido, no tienen hijos y, según nuestras costumbres, quienes no son padre o madre de ningún hijo en particular, son padre y madre de todo hijo.
Su atención se vuelve hacia los hijos de Todas Nuestras Relaciones: sus propias criaturas, las de sus amistades, clan o etnia, y las criaturas de todas las ruedas de la vida: Bípedos, Cuadrúpedos, Alados, con Aletas, los Que Crecen Verdes, y demás. Nuestra relación con el gran círculo de la vida recae en sus manos. Ellas deben ejercer su responsabilidad modelando, enseñando y compartiendo la vivencia de dicha ley en la vida de todos los días,
de modo que todos alcancen el equilibrio.
En términos prácticos, para las mujeres esto significa lo siguiente: al cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por presión cultural y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.
La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las substancias más nutrientes y bio-energetizantes de la Tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran su sangre.
Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirle y renovarla. Se acompañaban con esta canción:
Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones
y abro mi matriz a la Luz.
Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones
y abro mi matriz a la Luz.
Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la Luz.
Vicki Noble, en el "El tambor del Chamán", recuerda que ésta fue la primera sangre ofrecida en el altar, como ofrenda bendecida. Luego, cuando se dejó de honrar a las mujeres y se ignoró el poder de sus sangre dadora de vida, se recurrió a los sacrificios animales y humanos para salpicar sangre sobre el altar.
Esta es la sangre que retienes en ti cuando ya no sangras en los ciclos lunares; has dejado atrás tu tiempo lunar. Abuelas: quizás no sean conscientes de la profunda responsabilidad que ahora asumen; de saberlo, hubieran tenido la oportunidad consciente de aprender y profundizar en vosotras mismas y en la buena relación durante sus vidas, de modo de salvar a su pueblo, de modo de brindarse bien es estos años. Mujeres jóvenes que ahora leen esto, vosotras podéis ser conscientes y elegir aprender y crecer de este modo, para estar listas cuando os toque entrar a la Posada de laAbuela.
Muchas tribus y etnias recuerdan la primacía de la Ley de Buenas Relaciones y en ellas los consejos de Abuelas gozan de la más alta autoridad. Si un jefe de paz no guiaba a su pueblo por la tierra de modo que gente y animales tuvieran buena comida, agua clara y valles acogedores en tiempos de vientos fríos, las Abuelas solicitaban a otro que condujera; señalaban a alguien que contara con mejores posibilidades de llevar a cabo la tarea de nutrir y renovar la vida del pueblo. Si un jefe de guerra creaba tanta animosidad entre las tribus vecinas y la frecuencia de los ataques interrumpía el bienestar del pueblo, le pedían encontrar usos productivos, y no destructivos, para su energía. Tal era su poder: se hacían cargo seriamente de nutrir y renovar al pueblo y actuaban en concordancia.
Hoy en día, las Mujeres Búfalo nos piden que asumamos el papel que quedó vacante. Cuando observo el mundo que nos rodea, veo que todos y cada uno de los problemas que enfrentamos como Bípedos son problemas de relación, sea con los árboles de las selvas tropicales, con otros pueblos, dentro de nuestros sistemas familiares disfuncionales o en la alienación de unos con otros y con la naturaleza. Despierta el deseo de relacionarnos con nosotras mismas como cocreadoras con Todo Lo Que Existe. Sobre estos temas se nos pide explayarnos y encarar acciones espirituales.
La Posada de la Abuela abarca todas las mujeres post-menopáusicas. Dentro de ellas se forman grupos pequeños en torno a funciones específicas. Para algunas, el cuidado de un cesto sagrado; para otras, cierta clase de curación; y para otras el mantenimiento de la senda de la belleza (arte) entre la gente.
Una artesana en canasta puede pertenecer a la vez al grupo de cestería y al grupo que Guarda objetos sagrados (esto último por linaje familiar). Una mujer puede pertenecer tanto a una sociedad de Danzas del Sol como a una sociedad de herboristeras.
Al comenzar a reunirse con otras, el primer grupo es pequeño y heterogéneo y se hace necesario descubrir intereses comunes, capacidades individuales y metas. Parte del tiempo juntas puede emplearse en aprendizaje y comprensión, en reuniones para compartir capacidades para meditar y escuchar las Grandes Voces Internas, para caminar sobre la Tierra o para fortalecer y tonificar el cuerpo.
Con frecuencia se me pregunta por quienes han experimentado amenorrea, menopausia temprana 0 histerotomías. Aunque no creo poseer respuestas exactas, mi propia experiencia me da algunas pautas. Lo Primero que les digo es que el ritmo actividad/receptividad, acción terrena/ Gran Misterio, que es el ciclo natural en sincronía con la Abuela luna, todavía resuena en las aguas de sus cuerpos, aunque no vaya acompañado de sangre externa. Profundizan la vivencia de los ciclos lunares dentro de vosotras, ya que resulta de suma importancia para cada una y para Todas Sus Relaciones, a fin de atravesar el velo durante la sangre, ir hacia el Gran Misterio y traer visión para el pueblo. Por otra parte, muchas de nosotras, sin experimentarnos todavía ancianas, somos llamadas a la Posada de la Abuela. Hay una necesidad urgente de despertar esta función entre las mujeres, debida al derrumbe de las culturas aborígenes y al abandono de las costumbre femeninas.
Muy pocas se sientan en las Posadas y perpetúan la nutrición y renovación de sus pueblos, por lo que algunas más jóvenes somos llamadas a la Posada por medios muy diferentes. Aceptémoslo como un honor.
Finalmente, me referiré el rito de pasaje de la Posada de la Abuela. Aquellas que estén cerca de una mujer que cruza el umbral, deben honrarla y manifestarle apoyo en este tiempo de responsabilidad grande. Una meditación guiada puede ayudarla a conectarse con su propia fuente de fuerza y sabiduría. Quienes la conocen, saben qué aspectos son su fuerte. También debe recordársele su responsabilidad en la nutrición y renovación de
Todas Sus Relaciones y la Ley de Buenas Relaciones del Creador/a.
Sé que mediante su propia experiencia, cada una profundizará su sabiduría mucho más allá de lo que pueda decirles. Recordar: la Madre Tierra, la Abuela Luna y el Padre Espíritu viven dentro de cada una de vosotras. Sumergiros profundamente en vuestra verdadera naturaleza y extraer de allí la belleza.
Brooke Medecine Eagle
(Águila Medicinal), aborigen de América del Norte, creció en una reserva de Montana.
Es Cuidadora de la Tierra, visionaria, escritora, artista, docente y curadora.
ÚLTIMA SANGRE poema de Germana Martin
un manantial rojizo
se abre paso entre mis piernas
sangre de luna que se va,
gota a gota,
roja tibia dulce,
desde el centro de mi gruta
deslizándose lentamente
desde mi cuenco útero de fuego
quizás por última vez
y entonces
me preparo
abro plexos células caricias
para recibir a esta mujer nueva
renacida guerrera
vasija de placer inagotable
con pestaña de loba y mirada hechicera
que comienza a susurrarme esta canción
muy dentro mío:
tu sangre tu sangre
ya no será semilla
tu sangre tu sangre
se volverá poema
Germana Martin
Gracias Cristina por la bella imagen de tu blog
"Lo que pinta Cris" http://loquepintacris.blogspot.com/
HACIENDO UN CÍRCULO DE VIEJAS SABROSAS por Mary Judith Ress
"Cuando las abuelas hablan, la Tierra sana
Cuando las abuelas rezan, la Sabiduría se revela
Cuando las abuelas cantan, la Tierra se renueva"
Boletín del Círculo de las Abuelas
Un grupo de amigas acá en Santiago, después de leer juntas el libro “Las diosas en las mujeres mayores: los arquetipos en mujeres después de los 50 años”, escrito por la sicóloga jungiana Jean Shinoda Bolen, decidimos convocar un círculo de mujeres mayores. Los requisitos: tener 50 años y/o ser post-menopaúsica y/o ser abuela.
Un poco de historia
Según Bolen, cuando las mujeres mayores se reúnen formalmente en un “círculo de sabias”, están re-haciendo lo que la humanidad ha perdido cuando las culturas indígenas y las culturas que alababan a la diosa fueron conquistadas. Cuando se forma, cada círculo nos hace recordar un tiempo en el que las mujeres mayores eran honradas por su sabiduría y les era reconocida su autoridad para guiar la comunidad. “Lo que existía y posteriormente fue prohibido existe aún en el subconsciente colectivo esperando ser reincorporado a la conciencia. No se trata de inventar la rueda de nuevo, sino de acordarnos de su existencia. Es equivalente a desbloquear una fuente que una vez fue un pozo”, dice Bolen, describiendo estos círculos.
¿Cómo se forma un círculo de mujeres mayores? Según Bolen, transformar un grupo que ya existe en un círculo o crear uno nuevo, depende en las mujeres que van a participar. Tienen que ser “viejas sabrosas”, con sabiduría y compasión, con una risa fantástica y mucha “alma”. Tienen que tener bastante rabia contra las injusticias en el mundo y ganas de trabajar por mejorar la calidad de vida de la comunidad. Tienen que estar ya en una edad sociológica en la que estén suficientemente libres de sus hijos y otras preocupaciones personales para realmente dedicar su energía a su comunidad — sea su barrio o el planeta.
Aunque cada círculo tiene su propio estilo, hay un patrón común en su funcionamiento.
Los círculos de las mujeres sabias se reúnen alrededor de la fogata, en honor a Hestia, la diosa griega del hogar, presente siempre en el fuego sagrado redondo en el centro de la casa, el templo o la ciudad. Estos círculos tienen un patrón de energía en la forma de una rueda. Cada mujer presente está conectada a las otras por medio de su conexión al centro del círculo y, a la vez, ella, en sí misma, es un centro; cada una tiene su lugar en la orilla de esta rueda de energía. El patrón invisible es sentido por cada una y la fuerza de la conexión crece y se fortalece con el tiempo. Cada vez que se reúne el círculo es como si otro nivel invisible se añadiera al patrón.
Las mujeres que participan en estos círculos de sabias tienen las cualidades que asociamos con las viejas sabias que conocemos —mujeres maduras con mucha sabiduría y compasión, un buen sentido de humor, un poco extravagantes en su modo de ser— ¡que se muestran a sí mismas!, capaces de actuar con decisión. A la vez, son bastante imperfectas, mujeres en la tercera edad de sus vidas conscientes de que están envejeciendo y no están tan lejos de la muerte. Saben que la vitalidad, la creatividad y la influencia que tienen en este momento es pasajera y que el tiempo que les queda es limitado y, por esta razón, precioso.
Puede ser que tengan muy poco en común — o mucho. No importa, porque en el círculo lo que se valoriza es la esencia de cada mujer en sí misma — su honestidad, su confianza, su risa sanadora y su compasión hace de cada círculo un santuario de autenticidad. La estructura de cada círculo es igualitaria en vez de jerárquica.
La resurrección de los círculos de mayores está basada en la práctica todavía vigente dela Confederación del los Iroquois (las seis naciones de los Seneca) en lo que ahora es el Este de los Estados Unidos. Para los Iroquois, el bienestar de la tribu depende de las percepciones sabias y los juicios astutos de sus mujeres mayores, quienes forman el Consejo de las Madres del Clan. Estas Madres, escogidas por la tribu, son mujeres que tienen edad para tener hijos grandes pero, a la vez, todavía tienen mucha vitalidad para ser muy activas en los asuntos de la tribu. Las Madres a su vez escogen a los miembros del Consejo de la Comunidad , que es el consejo de los hombres.
En el Consejo de las Madres del Clan se reunían todas las preocupaciones de la tribu y, por consenso, decidían las prioridades para remediarlas. El Consejo de los hombres tenía el rol de resolver tales problemas con sugerencias de cómo proceder.
Los hombres no podían ignorar las peticiones de las Madres del Clan y, además, el consejo de mujeres tenía derecho a vetar la acción propuesta por el consejo de los hombres hasta llegar a un consenso en las medidas a tomar.
Nuestra experiencia en Chile
Dada la situación mundial tan precaria y violenta que estamos viviendo en estos momentos, un grupo de amigas decidimos convocarnos en un círculo de “viejas sabrosas” para abogar por la paz.
Éramos 13 mujeres, cuyos edades iban desde 49 años (cumplirá 50 en enero del 2002) hasta 71 años. Nos juntamos alrededor de un brasero y después de una bienvenida, una de nosotras contó la historia de los círculos de abuelas, basándose en el texto de arriba. A continuación, vaciamos el brasero sobre la tierra y pusimos piedras alrededor de nuestra fogata sagrada.
Con mucha solemnidad, una de nosotras habló de la diosa Hestia y su presencia en la fogata. Como mujeres mayores, somos como Hestia, más y más invisibles para la sociedad que no nos toma en cuenta, pero con más y más presencia para ser el centro del hogar — sea de la casa, el barrio, el planeta.
En silencio nos quedamos mirando la fogata por un buen rato, conectándonos con la energía del fuego.
Después, cada una tomó una vela roja que representaba a la diosa que reside en ella, la encendió y se presentó, diciendo por qué había venido a formar parte de este círculo y formulando la petición de tener luz y visión sobre la situación actual. Cuando la última mujer terminó de hablar, hemos empezado a circular alrededor de la fogata con las trece velas encendidas. Después de caminar un tiempo en silencio, cada una tomó un instrumento (un tambor o una maraca) y, sin parar de circular, hicimos nuestra propia música.
Cuando paramos, hubo comentarios y concluimos con la danza de las parteras, sintiéndonos parteras, como nuestras abuelas, de nueva vida.
Y para terminar —porque somos viejas sabrosas y parte del ritual de cada círculo es pasarlo bien compartiendo los frutos de la tierra— hemos compartido un buen vaso de vino chileno y otras “ofrendas” como quesos ricos, galletas integrales, maní y pasas.
Mary Judith Ress
Tomado de la página del Colectivo Conspirando http://conspirando.cl/
Cuando las abuelas rezan, la Sabiduría se revela
Cuando las abuelas cantan, la Tierra se renueva"
Boletín del Círculo de las Abuelas
Un grupo de amigas acá en Santiago, después de leer juntas el libro “Las diosas en las mujeres mayores: los arquetipos en mujeres después de los 50 años”, escrito por la sicóloga jungiana Jean Shinoda Bolen, decidimos convocar un círculo de mujeres mayores. Los requisitos: tener 50 años y/o ser post-menopaúsica y/o ser abuela.
Un poco de historia
Según Bolen, cuando las mujeres mayores se reúnen formalmente en un “círculo de sabias”, están re-haciendo lo que la humanidad ha perdido cuando las culturas indígenas y las culturas que alababan a la diosa fueron conquistadas. Cuando se forma, cada círculo nos hace recordar un tiempo en el que las mujeres mayores eran honradas por su sabiduría y les era reconocida su autoridad para guiar la comunidad. “Lo que existía y posteriormente fue prohibido existe aún en el subconsciente colectivo esperando ser reincorporado a la conciencia. No se trata de inventar la rueda de nuevo, sino de acordarnos de su existencia. Es equivalente a desbloquear una fuente que una vez fue un pozo”, dice Bolen, describiendo estos círculos.
¿Cómo se forma un círculo de mujeres mayores? Según Bolen, transformar un grupo que ya existe en un círculo o crear uno nuevo, depende en las mujeres que van a participar. Tienen que ser “viejas sabrosas”, con sabiduría y compasión, con una risa fantástica y mucha “alma”. Tienen que tener bastante rabia contra las injusticias en el mundo y ganas de trabajar por mejorar la calidad de vida de la comunidad. Tienen que estar ya en una edad sociológica en la que estén suficientemente libres de sus hijos y otras preocupaciones personales para realmente dedicar su energía a su comunidad — sea su barrio o el planeta.
Aunque cada círculo tiene su propio estilo, hay un patrón común en su funcionamiento.
Los círculos de las mujeres sabias se reúnen alrededor de la fogata, en honor a Hestia, la diosa griega del hogar, presente siempre en el fuego sagrado redondo en el centro de la casa, el templo o la ciudad. Estos círculos tienen un patrón de energía en la forma de una rueda. Cada mujer presente está conectada a las otras por medio de su conexión al centro del círculo y, a la vez, ella, en sí misma, es un centro; cada una tiene su lugar en la orilla de esta rueda de energía. El patrón invisible es sentido por cada una y la fuerza de la conexión crece y se fortalece con el tiempo. Cada vez que se reúne el círculo es como si otro nivel invisible se añadiera al patrón.
Las mujeres que participan en estos círculos de sabias tienen las cualidades que asociamos con las viejas sabias que conocemos —mujeres maduras con mucha sabiduría y compasión, un buen sentido de humor, un poco extravagantes en su modo de ser— ¡que se muestran a sí mismas!, capaces de actuar con decisión. A la vez, son bastante imperfectas, mujeres en la tercera edad de sus vidas conscientes de que están envejeciendo y no están tan lejos de la muerte. Saben que la vitalidad, la creatividad y la influencia que tienen en este momento es pasajera y que el tiempo que les queda es limitado y, por esta razón, precioso.
Puede ser que tengan muy poco en común — o mucho. No importa, porque en el círculo lo que se valoriza es la esencia de cada mujer en sí misma — su honestidad, su confianza, su risa sanadora y su compasión hace de cada círculo un santuario de autenticidad. La estructura de cada círculo es igualitaria en vez de jerárquica.
La resurrección de los círculos de mayores está basada en la práctica todavía vigente de
En el Consejo de las Madres del Clan se reunían todas las preocupaciones de la tribu y, por consenso, decidían las prioridades para remediarlas. El Consejo de los hombres tenía el rol de resolver tales problemas con sugerencias de cómo proceder.
Los hombres no podían ignorar las peticiones de las Madres del Clan y, además, el consejo de mujeres tenía derecho a vetar la acción propuesta por el consejo de los hombres hasta llegar a un consenso en las medidas a tomar.
Nuestra experiencia en Chile
Dada la situación mundial tan precaria y violenta que estamos viviendo en estos momentos, un grupo de amigas decidimos convocarnos en un círculo de “viejas sabrosas” para abogar por la paz.
Éramos 13 mujeres, cuyos edades iban desde 49 años (cumplirá 50 en enero del 2002) hasta 71 años. Nos juntamos alrededor de un brasero y después de una bienvenida, una de nosotras contó la historia de los círculos de abuelas, basándose en el texto de arriba. A continuación, vaciamos el brasero sobre la tierra y pusimos piedras alrededor de nuestra fogata sagrada.
Con mucha solemnidad, una de nosotras habló de la diosa Hestia y su presencia en la fogata. Como mujeres mayores, somos como Hestia, más y más invisibles para la sociedad que no nos toma en cuenta, pero con más y más presencia para ser el centro del hogar — sea de la casa, el barrio, el planeta.
En silencio nos quedamos mirando la fogata por un buen rato, conectándonos con la energía del fuego.
Después, cada una tomó una vela roja que representaba a la diosa que reside en ella, la encendió y se presentó, diciendo por qué había venido a formar parte de este círculo y formulando la petición de tener luz y visión sobre la situación actual. Cuando la última mujer terminó de hablar, hemos empezado a circular alrededor de la fogata con las trece velas encendidas. Después de caminar un tiempo en silencio, cada una tomó un instrumento (un tambor o una maraca) y, sin parar de circular, hicimos nuestra propia música.
Cuando paramos, hubo comentarios y concluimos con la danza de las parteras, sintiéndonos parteras, como nuestras abuelas, de nueva vida.
Y para terminar —porque somos viejas sabrosas y parte del ritual de cada círculo es pasarlo bien compartiendo los frutos de la tierra— hemos compartido un buen vaso de vino chileno y otras “ofrendas” como quesos ricos, galletas integrales, maní y pasas.
Mary Judith Ress
Tomado de la página del Colectivo Conspirando http://conspirando.cl/
La medicina de la gente: hierbas para brujas por Susun Weed
Me alegro tanto de ser ya una anciana. Sin embargo, a muchas de mis amigas no les gusta que use esa palabra. Dicen que no quieren ser anciana. Pienso que lo que no quieren es ser del tipo de ancianas enfermas y dependientes de los demás. Y en eso tienen razón.
Una anciana vigorosa, apasionante, sensual, audaz- esos son los adjetivos que me gusta aplicarme a mí misma, mujer anciana.Para mantenerme vigorosa, apasionante, sensual y audaz por muchas más décadas, presto atención a la comida y las medicinas que tomo, y a las que no tomo. Tú puedes ser tan vigorosa, apasionante, sensual y audaz como quieras, también. Voy a compartir contigo mis ideas y preferencias sobre la salud y la alimentación.
Como sabes, me gustan las plantas; soy una herbolaria. Uso las plantas para darle sabor a la comida, como alimento mismo, magnífico, y para prevenir y tratar problemas de salud grandes y pequeños. Por supuesto, compartiré mucho conocimiento de hierbas contigo. Pero quiero hacer mucho más que eso. Quiero compartir la medicina de la gente contigo. Quiero que entiendas la medicina. Quiero guiarte en los confusos y contradictorios parajes del cuidado de la salud. De manera simple, segura, efectiva. Y con alegría.
LAS SIETE MEDICINAS
Empecemos con una de mis tres mejores ideas: Las siete medicinas. Esta relación de remedios ayuda tener una idea de cuán seguro es cada uno..
La medicina más segura es la Medicina de serenidad, hacer la nada. Incluye la meditación, el sueño, la relajación profunda, hasta la inactividad. Curas de descanso, pesca, y cualquier tiempo fuera sin responsabilidad son medicina de serenidad.
La siguiente medicina más segura es la medicina de historias, también llamada diagnosis. Aquí recolectamos información. Descubrir la naturaleza del problema se haría de manera ideal sin técnicas peligrosas como los rayos x, MRI’s, CAT scans y cirugía exploratoria. Recuerda que cada historia/diagnosis lleva a un tratamiento. La historia (y el plan de acción) que te pueda dar un acupunturista puede variar mucho de la historia (y drogas) de un médico para el mismo problema.
Sólo ligeramente más peligrosa es la medicina de la mente o medicina de energía; algunos la llaman medicina del placebo. Todo lo que requiere nuestra habilidad mental para curar pertenece a ella, desde las esencias de flores a la curación psíquica.
La medicina de estilo de vida habla de las formas de “nutrir y tonificar” y, aunque generalmente es bastante segura, es más peligrosa que las tres previas medicinas. Lo que comemos, lo que vestimos, donde trabajamos, cómo usamos nuestro cuerpo y cómo nos divertimos forman parte de esta medicina.Las primeras cuatro medicinas generan salud, incluso si no curan; y con frecuencia curan, sin ocasionar daño. Las tres últimas medicinas siempre causan daño, aunque sea ligero, si bien pueden también hacer milagros.
La quinta medicina es la medicina alternativa; la acción es “estimular y/o sedar”. La Medicina alternativa incluye medicina de hierbas, medicina naturopática, quiropráctica, masaje, acupuntura y otras muchas especialidades. Si no se usan sabiamente, estas medicinas pueden causar daños serios. Como mínimo nos excitan o deprimen usando y no reponiendo nuestra energía nuclear.
La sexta medicina es la medicina farmacéutica. Las drogas traen consigo problemas y efectos secundarios. De hecho, una de las mayores causas de muerte en los estados Unidos es la reacción a drogas de prescripción. Las drogas farmacéuticas no consisten sólo en las drogas de prescripción ni en los productos de la industria farmacéutica. Los aceites esenciales, los suplementos y la mayor parte de hierbas encapsuladas actúan como drogas y comparten con ellas sus mismos peligros.La última y más peligrosa de las siete Medicinas es la medicina de alta tecnología, la medicina “de romper y entrar”. Si la cirugía y las otras técnicas de alta tecnología pueden obrar milagros, el daño que pueden ocasionar puede ser también fatal, permanente y desfigurarte. La cantidad de diagnosis de alta tecnología que se hace causa miedo. El uso de las primeras cuatro Medicinas no sólo previene la necesidad de la Medicina de Alta tecnología la mayor parte de las veces, sino que nos ayuda a beneficiarnos de ella y a protegernos de sus daños si la elegimos.
La medicina de serenidad, la medicina de la historia y la medicina del estilo de vida se pueden usar a diario para mejorar la salud. La medicina alternativa, la farmacéutica, y la de alta tecnología es mejor reservarlas para los casos agudos o emergencias.
LA SALUD DE LOS HUESOS Y LAS SIETE MEDICINAS
Muchas mujeres menopáusicas tienen miedo a fracturarse una cadera. La medicina farmacéutica, la medicina de alta tecnología asistida suscitan ese miedo y lo expanden con anuncios de escáneres de huesos y drogas. En un anuncio se nos dice que tomar cierta droga reduce el riesgo de fractura de cadera a la mitad. Esto suena bien hasta que uno se da cuenta de que el riesgo de romperse una cadera una mujer post menopáusica es sólo de un dos por ciento. Reducirlo a la mitad significa reducirlo a un uno por ciento- sólo un uno por ciento menos que las que no toman esa medicina. Y la droga no hace nada para mejorar la salud de los huesos. A las mujeres se les infunde miedo para que accedan a tomar medicinas contra la osteoporosis. Pero aumentar la masa ósea no necesariamente previene las fracturas, ni mejora la salud general. En realidad, las mujeres post menopáusicas con alta densidad de masa ósea tien
en mucho más riesgo de que se les diagnostique cáncer de mama. Las drogas no mejoran la salud, sino los resultados de escáner de hueso.Los suplementos de calcio pueden sonar como una alternativa a las pastillas, pero también son medicina farmacéutica; y las mujeres que las toman corren de hecho más riesgo de romperse un hueso que las que obtienen el calcio de la comida. ¿Qué podemos hacer para tener huesos sanos que se flexionen en vez de que se rompan? No empezar con la medicina de alta tecnología, sino con la de la serenidad. Una práctica meditativa diaria nos ayuda a estar más alerta de los paisajes interiores y exteriores, mejora nuestra estabilidad y nos ayuda a centrarnos. Menos caídas se traducen a menos rupturas de cadera.
Después pasar a la medicina de historia. Cambia el miedo a acción. Infórmate sobre el estado de tus huesos sin escáneres. ¿Cómo? Cuanto más flexibles y a tono estén los músculos, más flexibles estarán los huesos adjuntos. Tu flexibilidad general es una ventana a la salud y flexibilidad de tus huesos.
La medicina mental nos ofrece un campo de técnicas chamánicas sobre la mente, que incluyen la oración, los remedies homeopáticos y el reiki, por nombrar sólo unos cuantos. Sólo imaginar los huesos seguros y fuertes ayuda a hacerlos así.
Y trata los huesos con un buen estilo de vida. Para mantener mis huesos sanos tomo un litro de yogur a la semana, bebo un litro de infusiones nutritivas al día, como abundantes verduras cocidas de la familia del repollo, uso vinagres de hierbas ricos en minerales con regularidad, practico yoga todas las semanas, ando a diario, hago tai chi varias veces a la semana, y levanto hierro en el gimnasio local al menos una hora a la semana. Este estilo de vida no sólo previene fracturas de cadera, sino que mejora la salud general. Me ayuda a ser una anciana más vigorosa, sensual y audaz.
ONDEEMOS LA ANTIGUA CAPA DE CURACIÓN
Espero capturar tu oído y tu interés. Quiero ayudarte a recuperar el poder de tu propia salud. En los siguientes artículos hablaremos más de huesos sanos, corazones sanos, libidos sanas y Maneras de la Mujer Sabia para hacer agradable la vejez.
Ven conmigo. Sentémonos a los pies de las mujeres sabias y escuchemos sus historias. Tejamos las historias que hilaron en nuestras vidas. Juntas volvamos a ondear la antigua capa de la curación.
Traducción de Carmen Valenzuela-Cervantes
http://www.susunweed.com/
Artículo tomado del blog "La Diosa Luna" http://www.ladiosaluna.blogspot.com
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